Viaje a México 1994 de Pedro Andreu


MEXICO 94, Parte I

Amanece, es cinco de Abril, nos vamos a México D.F. desde la terraza de casa miro hacia las montañas, respiro profundamente, observando la ciudad que un día más ha empezado a cobrar vida. Hoy comienza la mal llamada gira sudamericana, que va a tenernos fuera durante dos meses y algunos días, en los que visitaremos mayormente México aunque también iremos a Chile y Argentina. hemos pasado bastante tiempo en Zaragoza y eso es algo a lo que uno se acostumbra con sorprendente facilidad aunque, también es verdad, las giras son algo que termina echándose de menos. 

Los acontecimientos en este tiempo han sido duros para todos de una u otra forma, y salir de casa y concentrarnos en el trabajo es lo mejor que podía pasarnos para pasar el mal trago. miro desde la terraza de la casa, y veo la furgoneta que nos llevará al aeropuerto de Madrid, desde donde sale nuestro trasatlántico vuelo. Entro en casa y compruebo que todo está preparado. Como puedo, a duras penas, meto el equipaje en el ascensor y bajo. Voy directamente hacia la furgoneta, cargo las maletas en la parte posterior y cierro con un golpe seco la portezuela. La pegatina de Cantaría me recuerda a Pablo, que estuvo con nosotros en la última gira europea, y ahora anda en la carretera conduciendo un enorme camión de la empresa familiar. en el último momento, miro hacia arriba y me despido de mi chica que ha pasado esta última noche a mi lado y está asomada saludándome con la mano. No es sencillo, se me hace un nudo en la garganta. me encaramo al furgón, entro, saludo, y tomo asiento. Hemos pasado muchos momentos en esta furgoneta y no puedo evitar sentir cierta nostalgia, ni recordar con una sonrisa a Martín, pero es lástima lo que realmente siento. Pasamos a recoger a Enrique por casa de sus padres, donde ha pasado la noche.  

Al momento viene, entra y, con un alegre vamonos!, que a todos nos sorprende y relaja, emprendemos el viaje. Esta vez, conduce un amigo de Luis Miguel, el técnico de batería, que no viene a esta gira de bajo presupuesto. el viaje es rápido y escuchamos música y fumamos. Algunos dormimos un rato. Llegamos algo retrasados, y, como es habitual, la espera en el aeropuerto se hace larga. La razón de que hayamos venido tan temprano es la facturación del escaso backline que llevamos, que ha de realizarse bastante tiempo antes del embarque. Viajamos Juan, Joaquín, Enrique, Alan, Douglas como técnico de sonido, Miguel como técnico de monitores, Miguel como técnico de luces, y yo. 

Nos esperan Anita y María Eugenia de la oficina, y Ricardo Ortiz, Marisa y Ana Villasboas de EMI, que nos entregan la versión japonesa de los dos últimos 
LPs. El avión sale a las cuatro y media, así que comemos en el restaurante situado en la planta superior del aeropuerto. 

El viaje dura once horas y algo y cada uno pasa el tiempo como puede. La verdad es que uno se siente un poco borrego en estos viajes. El pasaje esta casi completo y el espacio vital es escaso. Paso al menos tres cuartas partes del vuelo sentado en mi butaca y cuando me levanto mis piernas sufren resentidas por la postura. Cuando llevas seis horas enlatado y parece que queda poco, basta un vistazo al reloj para darse cuenta de que la pesadilla no ha hecho más que empezar. 

Llegamos a México D.F., a las ocho menos veinte de la tarde. Bajamos del avión un poco idos de la cabeza. Nos esperan Pito y Ricardo Serafín que han preparado el paso de la aduana. El contacto de este último nos facilita enormemente el paso, pues no tenemos que esperar en la larga fila donde comprueban los pasaportes.

Después del consabido semáforo del PASE-NO PASE, salimos y hay algunos fans esperando; dos clubes de fans han aparecido aquí desde nuestra última visita. En una suburban, vamos al hotel Mission Park Inn. Es un hotel pequeño, situado cerca de la Zona Rosa y próximo también a la confluencia de Insurgentes y Reforma, dos de las más importantes arterias de esta ciudad superpoblada. En el interior del hotel algunas grietas recuerdan el movimiento de tierras del ochenta y cinco, que tuvo como resultado la muerte de varias decenas de miles de ciudadanos y dejó la ciudad como si hubiera sido víctima de un bombardeo. De hecho, paseando por la ciudad aún se pueden ver algunos restos de edificios derruidos e incluso alguno que aún se mantiene en pie, aunque inclinados en un claro desafío a las leyes naturales. 

Dejamos el equipaje y vamos a comer algo al Gallito que está a dos o tres cuadras. Es una taquería moderna. Comemos tacos al pastor y guacamole, acompañado de Corona (cerveza), guanábana y agua de Jamaica. Gabi, la chica de Pito, ha aparecido en la calle gritando. Ha dejado el carro (coche) en mitad de la calle, y se ha lanzado como una posesa golpeando a su amante, nuestro mánager y dirigiéndole los más esforzados insultos. Y es que el muy cabrón se la ha dejado olvidada en el aeropuerto. Chinga la madre! Esta ciudad realmente huele de una forma muy particular. 

Regresamos al hotel y fumamos algo de mota en mi cuarto. Ricardo Serafín, que ha ido a por más, llega mostrando su característica sonrisa cuando ya todo el mundo se va retirando. Creo que tanto él como el otro van un poco tiesos de farlopa. Charlamos un rato y se van. Hemos conocido a Gonso, un tipo moreno, alto y desgarbado, patilludo, con una hermosa melena, simpático, divertido y muy mejicano, que va a ser nuestro road mánager en esta gira. Relajado me tumbo en la cama y pienso en todo lo que he dejado atrás. Tardo en dormirme.

MEXICO 94, Parte II

Hoy toca La Lupita en La Diabla. despierto a las seis, a las ocho, a las nueve, a las diez y media y a las once. El cambio de horario, sin embargo, no me molesta. Ponen el hilo musical para levantarnos pero yo no me doy por aludido. Parece que molesta bastante al resto, y algunos eliminan directamente la fuente del sonido cortando los cables. 

Desayunamos en el bar del hotel, hot cakes con syrop, té, café y fruta. Doug toma a grandes tragos un whisky con soda. caminando, vamos a EMI. En un quiosco callejero vemos la fotografía de la mujer con larga melena en las axilas. Risas. Conocemos en EMI al nuevo presidente de la compañía, Mario Ruiz, séptimo presidente en meses. Comenzamos la promoción con una verdadera nube de fotógrafos. después, una rueda de prensa, que va bien, y más fotos. Doug ayuda con un reflector. Se presentan en EMI la mujer y el hijo de Alan, Erik. Ella es como una niña. 

Comemos cerca, en un pequeño restaurante casero donde ya estuvimos el pasado año. Es un restaurante de barrio, muy mejicano. Se nos une Ana Villacorta, que anda cojita por un traspiés y me cuenta que se vive muy bien aquí, en el D.F. por cierto, Ana se casó hace algún tiempo con Jaime Torregrosa que trabaja en la oficina mejicana y será el máximo responsable de la gira, para nuestra desgracia, cuando Pito desaparezca, cosa bastante frecuente, sobretodo en los momentos más jodidos. y comemos carne, mole, arroz, fajitas, guacamole, ...., y tomamos café de olla. regresamos a EMI y continúan las entrevistas, aunque la atención se dispersa con un especial de los Beatles retransmitido por la MTV latina que vemos entre una entrevista y otra. Debemos irnos a León hoy, esta misma noche. 

Salimos de la compañía en la suburban, firmamos algunos autógrafos a los fans que han estado esperando en un alarde de paciencia, desde esta mañana. Primero vamos a hacernos unas fotos de carnet; llueve, con esa habitual lluvia de quince minutos a media tarde del D.F. En las paredes de la tienda del fotógrafo hay retratos de varios artistas. Regresamos al hotel, cogemos lo necesario para el viaje, subimos al carro y nos vamos. Fumamos algo de mota y me dejo caer, vencido por ese sopor alegre. apoyo la cabeza contra el respaldo, y en cinco minutos estoy dormido. Cuando despierto, llegamos a un Wings, en la carretera, donde cenamos. Buen servicio. Pido una Pita, que es como un taco, y más parece una blasfemia por lo grande. Los demás, club sandwich, sopa de espinacas, guacamole y fruta, mole y pico de gallo. Wings es el nombre de una cadena de restaurantes de carretera de estilo gringo. 

Llegamos al hotel Condesa a las dos y cuarto de la mañana. El hotel aunque es de cuatro estrellas, es muy cutre. Las cortinas están hechas jirones y el baño se comunica con el pasillo exterior. En un lugar como este, dormir vestido es lo más lágico, pero yo me desnudo antes de tirarme en la cama. Enrique y yo tenemos que levantarnos a las ocho de la mañana para empezar una larga jornada de promoción. León, capital de la república de Guanajuato, es la capital nacional del calzado.


MEXICO 94, Parte III 


Bienvenidos al Bajío. Esta zona fue incitadora de la revolución, al grito de Dolores Hidalgo!. despierto a las siete y media; una hora más tarde llama Gonzo y bajo a desayunar totalmente despejado. Estamos Pepe (EMI), Gonzo, Enrique y yo. La puerta del restaurante comunica con la Plaza Mayor de León. Veo a un limpiabotas trabajando y algún otro en posición de espera indefinida. comienza la jornada y vamos a un par de radios, Estéreo Vida y FM Globo, donde nos tratan muy bien y evidencian que el Rock no es su fuerte. Regresamos al hotel a buscar al resto, y, con el equipaje, vamos a la emisora de Poder F.M. Entrevistas, se corta el micro, risas y buen humor. La locutora lee la carta de una fan empeñada en ser como ella. Salimos, hay un auto de los años cincuenta precioso al que hacemos varias fotos.
a media mañana vamos al hotel Real de Minas, Blvd. Adolfo López Mat. dos mil doscientos once OTE. Tiene piscina, que no utilizaremos. Está lleno de críos y vendrán a por fotos y autógrafos. Luego, ya al completo, vamos al Canal Diez de TV, atravesando una zona realmente pobre, donde niños y canes juegan entre la suciedad y los escombros. No es muy diferente de un barrio gitano o de un ghetto en Brasil. En la TV, un grupo de Mariachis canta alegremente, tres horteras dan la matutina clase de aerobic y un presentador impresentable nos hace preguntas. Son los Ángeles del infierno, oímos cuando ya nos vamos. 

Es hora de comer. vamos al Restaurante Victoria donde comemos después de una rueda de prensa. Caldo Tlalpeño, sopes, micheladas con picante, Tahuecán (agua natural de Puebla). Todo delicioso. Volvemos al hotel y Enrique y yo salimos a dar un paseo mientras los demás continúan la promoción con una entrevista para la Heavy Radio. Llegamos caminando por una gran avenida a la plaza del calzado, un centro comercial Exclusivo. Entro en un par de tiendas para pedir unos catálogos y alguna información. Enrique compra unos calcetines. 

Salimos pronto y de regreso entramos en una librería. Enrique compra La Ley de Murphy para Miguelico y yo dos libros de autores mejicanos. Durante el regreso nos paran varias veces y nos da marcha que alguien nos reconozca aquí, en medio de la hermana república de Guanajuato. volvemos al hotel. Joaquín y Alan están en la habitación doscientos, Pepe anda por recepción un poco perdido y Gonzo ha ido al Jardín de las aves donde mañana tocamos. Juan ya no aparecerá hoy. Mota. Me enfrasco con Joaquín en un programa de dibujo del Mac, y Alan y Enrique se van. Llega Gonzo y va con ellos a cenar a un Carlos and Charlies. Nosotros pedimos al servicio de habitaciones unos sandwiches y unas malteadas de chocolate deliciosas aunque bastante pesadas. Pasa un rato y me retiro. Creo que en diez minutos estoy dormidísimo.

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